AGOSTO: MES DE LA ALEGRÍA

La definición establecida más completa y global de salud fue en 1948 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «el estado completo de bienestar físico, psíquico y social y no solamente la ausencia de afección o enfermedad». Poniendo así de manifiesto la importancia de una sana salud mental para que la persona pueda desarrollar habilidades que le permitan afrontar el estrés y destrezas para la toma de decisiones y relaciones con el entorno.

A lo largo de la vida se presentan múltiples factores y situaciones que condicionan o perjudican nuestra salud mental tanto a nivel intrínseco (aspectos biológicos y físicos) como a nivel extrínseco (entorno social y circunstancias personales). Ante estos riesgos que afectan a todas las etapas evolutivas, se encuentran otras medidas de protección que permiten hacer frente a las distintas situaciones, como la resilencia.

Prestar atención y cuidar nuestro bienestar emocional es la base para reducir esos determinantes que pueden empeorar su estado. Para ello, mantener unos hábitos saludables de alimentación, descanso y ejercicio físico junto con el mantenimiento de relaciones sociales gratificantes y la realización de actividades lucrativas contribuirán al cuidado de la salud mental.

«𝑺ó𝒍𝒐 𝒍𝒂 𝒂𝒍𝒆𝒈𝒓í𝒂 𝒆𝒔 𝒈𝒂𝒓𝒂𝒏𝒕í𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒍𝒖𝒅 𝒚 𝒍𝒐𝒏𝒈𝒆𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅» (Dtor. Santiago Ramón y Cajal)

 

¿Cómo influye la alegría en la salud?

Al experimentar la emoción de la alegría, nuestro cerebro aumenta la producción de las llamadas «hormonas de la felicidad»: 

  • Serotonina: contribuye a regular el estado de ánimo, el sueño, la digestión o el apetito.
  • Dopamina: conocida como la hormona del bienestar al relacionarla con las sensaciones placenteras y la memoria y el aprendizaje.
  • Endorfinas: son el analgésico natural del cuerpo al producirse en respuesta a situaciones estresantes. Aumentan también en las actividades que producen recompensas como hacer deporte o mantener relaciones sexuales.
  • Oxitocina: disminuye el estrés al aumentas el vínculo emocional, la empatía, los sentimientos de amor y la excitación.

Por tanto, el aumento de estas hormonas favorece la salud al disminuir las situaciones de ansiedad y depresión, reducir el dolor crónico, contribuir al descanso y al reducir la presión sanguínea.

 

Deja un comentario