NOVIEMBRE: MES CONTRA LA OBESIDAD

La obesidad es catalogada una enfermedad que incrementa el riesgo de contraer otras enfermedades no transmisibles. Es muy necesario concienciar a la población sobre su impacto en la salud de las personas.

No se trata solamente de un problema estético, implica riesgos asociados a enfermedades crónicas como puede ser diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Asimismo, se estima una reducción de hasta diez años en la esperanza de vida en personas obesas.

La principal causa de la obesidad radica en un desequilibrio energético entre las calorías que se consumen y las calorías que se gastan. Inciden otros aspectos como:

    • Factores hereditarios y genéticos: la obesidad puede ser hereditaria.
    • Edad: afecta a todos los grupos de edades, con un mayor riesgo en las personas de la tercera edad o adultos mayores.
    • Género: en las mujeres puede estar asociado al embarazo, la menopausia y el síndrome de ovario poliquístico.
    • Raza: los afrodescendientes y las personas de origen hispano tienen una mayor incidencia.
    • Sedentarismo: debido a la disminución o ausencia de actividad física.
    • Alimentación: ocasionado por el elevado consumo de grasas, azúcares, sal, comidas rápidas y bebidas gaseosas.
    • Hábitos: consumo de alcohol y tabaco.

Actualmente, el porcentaje de esta enfermedad se ha incrementado notablemente en la población infantil aumentando el riesgo de la aparición o empeoramiento de múltiples patologías que repercuten en el correcto desarrollo y en la vida adulta.

 

La grasa periférica es la que se encuentra en glúteos, brazos y muslos mientras que la grasa central se localiza en el abdomen. Es esta última la que presenta un mayor peligro al estar relacionada con el aumento de riesgo de accidente cardiovascular.

La Fundación Española del Corazón recomienda la medición del contorno abdominal además del cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) para conocer el exceso de grasa y peso.  El primero es una medición simple con una cinta métrica alrededor del ombligo, de pie y el abdomen relajado siendo una medida saludable no superior a 88 centímetros en la mujer y de 102 centímentros en el hombre. Para medir el IMC hay que realizar la operación que se establece en la imagen (peso dividido por el cuadrado de altura medida en centímetros).